Dentro de los cinco ejes en que el presidente chileno Gabriel Boric agrupó su cuenta pública, sobre los anuncios y transformaciones que pretende su gobierno, estaban los derechos sociales, en los cuales incluyó la educación, a la que le dedicó una página completa de las casi 32 de su discurso.

Allí, además de abordar materias como la condonación de la deuda educativa, un nuevo sistema de financiamiento para la educación superior, el anuncio de un proyecto de ley de reparación de la deuda histórica con los profesores o el aplazamiento de la desmunicipalización escolar de varias comunas, entre otras cosas, también reveló que el gobierno ingresará “un proyecto para que Chile tenga una Política Nacional de Educación Sexual Integral para todos los niveles de enseñanza”.

Desde el Ministerio de Educación resumen que esa política es la que engloba todo lo que se está haciendo -y se quiere seguir haciendo- en cuanto a género, diversidad y educación sexual, desde las ‘Jornadas hacia una Educación no Sexista’, pasando por la conformación del Consejo Asesor para la Convivencia y la no Violencia, hasta llegar al anuncio de ayer del Mandatario.

No obstante, en el gobierno consideran insuficiente lo que hoy existe en Chile en esta materia, como la Ley 20.418 –promulgada en 2010–, que establece, entre otras cosas, que “toda persona tiene derecho a recibir educación, información y orientación en materia de regulación de fertilidad”. En 2019, los entonces ministros Marcela Cubillos (Educación) y Jaime Mañalich (Salud) impulsaron una modificación para obligar esta enseñanza desde quinto básico a cuarto medio, pero la diputada Camila Rojas (Comunes) presentó una moción sobre educación sexual integral, argumentando que la misma en Chile está basada en una perspectiva conservadora y criminalizada.

La actual pareja presidencial chilena / La nación busca actualizar, fortalecer y optimizar su educación sexual

En concreto, ¿qué significa la nueva política impulsada por el gobierno del presidente Boric? “Los episodios recientes de violencia de género han exhibido la urgencia de una educación sobre el cuerpo, sexualidad y género”.

Ya en su propia cuenta pública del lunes pasado, el ministro de Educación, Marco Antonio Ávila, daba luces al respecto, quien decía, además, que como gobierno entendían que estos episodios no son nuevos y que “fundamentalmente encuentran sus raíces en los cimientos de una cultura que reproduce estereotipos de género, códigos de corporalidad y carencia de responsabilidad afectiva”.

Además, expresaba que estos fenómenos complejos que tienen raíces tan arraigadas en las culturas solo pueden ser eficazmente abordados a través de la educación”. Y de ahí la idea de esta Política Nacional de Educación Sexual Integral “como pilar de una educación igualitaria, lo que implica considerar la educación afectiva y sexual como un derecho humano y como la principal herramienta para construir una educación libre de todo tipo de violencias”.

Dicho está: para llevar a cabo esa política, el gobierno realizará una serie de medidas, una de las cuales es ingresar durante el segundo semestre un proyecto de ley sobre Educación Sexual Integral, cuya redacción está a cargo del equipo de Camila Arenas, encargada de género del ministerio.

“Impulsaremos una ley de Educación Sexual Integral, en todos los niveles de nuestro sistema educativo, como pilar de una educación que reconozca la diversidad, cuestione los estereotipos de género y permita comprender la afectividad, las subjetividades, las relaciones interpersonales, el autocuidado y el goce, así como los derechos sexuales y reproductivos de las personas”, decía el secretario de Estado el lunes.

Puro Vinotinto

Con información de latercera.com y otros medios nacionales chilenos

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