La selección española de baloncesto redondeó en Berlín el cuento de hadas del Eurobasket con una medalla de oro para el recuerdo al ganar a Francia (88-76), en una final en la que el juego coral de los de Sergio Scariolo domesticó el físico de la subcampeona olímpica con un fantástico Juancho Hernangómez desde el perímetro (27 puntos y 7 aciertos de 9 intentos en triples).

España se proclamó esta vez campeona de Europa por cuarta ocasión. Y lo hizo quizá en un momento inesperado ante un rival experimentado

España se proclamó esta vez campeona de Europa por cuarta ocasión en su historia. Y lo hizo quizá en un momento inesperado ante un rival experimentado, con notables jugadores de la NBA como Rudy Gobert (6 puntos y solo 6 rebotes) y Evan Fournier (23 puntos) en sus filas. Pero España, comandada por los hermanos Hernangómez -Willy acabó con 14 puntos y 8 rebotes-, besó la gloria europea en el Mercedes-Benz Arena.

El oro imposible se hizo carne para rematar la mayor sorpresa en la historia de la selección española. Cualquier término grandilocuente que se utilice para definir esta gesta hará justicia a lo vivido e incluso probablemente se quede corto. Porque el equipo que parecía más terrenal ha terminado haciendo algo sobrenatural: dar un baño a Francia en la final (88-76) y conquistar el considerado como mejor Eurobasket de la historia. Es el cuarto oro continental para España. Una epopeya que daría para escribir libros o guiones de películas, señala el diario especializado Marca.

Juancho encestó siete triples

Juancho brilló anotando siete triples

Juancho, que al inicio del segundo acto falló el primer triple que lanzó, entró luego en un trance propio del mejor tirador: 6/7 en tan sólo seis minutos, incluidos cuatro seguidos. Ya era el récord de su carrera, igualaba la segunda mejor marca en un Eurobasket y nunca un suplente había encestado así.

Llegó a acumular un 8/11 y al acabar, 15/31. Para frotarse los ojos. Así se disparó España hasta los 21 puntos de ventaja (47-26, min 18). Un ciclón azotaba el Mercedes Benz Arena. Pero remitió justo antes del descanso. Francia se agarró al choque con un parcial de 0-11 liderado por Fournier. Alcanzaba el vestuario con vida (47-37).

La crecida gala siguió en la segunda mitad y el parcial, con Yabusele como estilete, llegó hasta un 2-20 que abrió la caja de los fantasmas (49-46). Ahora era España la desconcertada.

Hasta que Scariolo pidió un tiempo muerto que revitalizó a la selección. La adrenalina la puso Jaime Fernández, que sumó cinco puntos y un robo en un parcial de 9-0 que devolvió algo de calma. Pero Francia había conseguido que hubiera partido donde antes había un monólogo. Al final del tercer cuarto, 66-57 tras un taponazo de Garuba a Okobo.

En el periodo final Juancho anotó su séptimo triple y la presencia de Brown y Díaz a la vez fue decisiva. Entre los dos metieron 10 puntos seguidos mientras el pelirrojo rozaba la perfección en defensa. Un triple suyo a falta de 1:33 aseguró el título (85-70). No había mejor colofón para su particular cuento de hadas. Ni para el de la selección, que se llevaba su oro el más insospechado de siempre.

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PV

Con información de EFE, Marca y otros medios internacionales así como redes sociales

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